Venado de Cola Blanca

Ciervo de gran adaptabilidad

( Odo coileus virginianus )

 

 

El orgullo de nuestras sierras, cañadas, montañas y bosques de climas templados y neo-subtropicales o de condiciones sub-árticas, es que albergan una gran variedad de flora y fauna.

La fauna encontramos en libertad una gran variedad de especies de ciervos muy parecidos entre si pero existe uno que se puede adaptar con facilidad a todas estas condiciones tan diferentes y cambiantes: es el "venado cola blanca" (odo coileus virginianus) que habita en Norteamérica, desde el sur de Canadá hasta Panamá, en los Estados Unidos en la extensión norte de la Sierra Madre Occidental y en los estados de Arizona y Nuevo México, En México ocupa la mayor parte del país, así como a todo lo largo de la cadena montañosa de la Sierra Madre Occidental. Aunque la mayor parte de su hábitat abarca los bosques de encino y pino de la misma sierra, en otros tipos de hábitats como en' la sierra de Sonora habita en los matorrales xéricos de nopal, huizache, encino chaparro. En Sinaloa se halla en cañadas con influencia neotropical, en los demás estados habita en pastizales naturales con manchones de bosque, con excepción de la Península de Baja California.

Estos ejemplares son de los más bellos, nobles, de correr ágil y elegante estampa, de color café rojizo en verano y café grisáceo en invierno.

Son de tamaño mediando, el cuerpo es esbelto con el cuello grueso y robusto, las orejas son grandes, lanceoladas, paradas y móviles. La cola es corta y triangular cubierta de abundante pelo de color café en la región dorsal y blanca en la porción ventral, esta última es una de sus características más notable. Sus extremidades son largas, delgadas y muy fuertes, cada una posee cuatro dedos, de los cuales dos están reducidos y los otros están bien desarrollados como pezuñas estrechas y agudas, las cuales sostienen el peso del cuerpo.

 



Los "venados cola blanca son diurnos y nocturnos, principalmente activos en el atardecer y antes del amanecer. Poseen pequeños territorios que cuentan con zonas de alimentación. Los bosques con sitios con tupida vegetación donde puedan escuchar cualquier ruido son ideales como refugio y descanso y son conocidos como echaderos, donde pasan la mayor parte del día y de la noche rumiando y dormitando, pero cuando se llega la hora de comer se desplazan a través de la densa vegetación por medio de veredas que ellos mismos forman por el uso constante a las zonas de alimentación.

Son ejemplares que invierten más tiempo en ramonear y rimar una gran variedad de especies vegetales que en cualquier otra actividad, pero la dieta varía mucho de acuerdo con las estaciones del año.
Los días más felices de estos venados son en la época de verano lluvioso, que es cuando la gozan en arroyos, lagos y manantiales, buscando plantas acuáticas y también en sierras, cañadas, montaña y de ir bordeando distintos tipos de bosques ramoneando retoños, tiernos pastos, arbustos, matorrales, flores, frutas caídas y una gran cantidad de hojas principalmente.

En situaciones de escasez en la época de sequía o por las nevadas, realizan migraciones locales buscando alimento y agua, viéndose en ocasiones obligados a recorrer grandes distancias durante la noche, y como son ávidos de sal, frecuentemente se les puede ver en las zonas donde ésta abunda.

A diferencia de los cuernos, las astas de los "venados cola blanca", surgen de unos pedúnculos óseos del cráneo.

A principios de la primavera, cuando presentan una textura aterciopelada es que aun no están completamente desarrolladas, siendo hasta la estación de cría otoñal cuando terminan su desarrollo y pueden alcanzar hasta treinta centímetros de longitud. Salen de ellas de dos a seis puntas echadas hacia delante. En el período de celo les sirven mucho durante una lucha para disputarse el derecho de poseer la mayoría de las hembras del rebaño, esto ocurre entre los meses de junio a octubre. Pero cuando termina el período de celo de diciembre a febrero los machos pierden el interés por las hembras y luego las astas caen, siendo reemplazadas por unas nuevas cada año. A diferencia las hembras no presentan astas.

El período de gestación oscila entre 196 a 212 días, generalmente nacen una o dos crías, que durante los primeros días de nacidas permanecen en un sitio protegido sin acompañar a su madre, pero son amamantadas dos veces al día durante las siguiente cuatro semanas, que es cuando comienzan a seguir a su madre y a perseguirse uno al otro.

Este juego consiste en ver quien logra engañar a sus perseguidores. La práctica adquirida en estos juegos ha salvado indudablemente sus vidas ante un peligro inminente, empezando también a ramonear la vegetación para posteriormente ser destetados por completo. Son cuidados únicamente por su madre.

Los machos tienden a separarse de los grupos familiares durante todo el año, incorporándose únicamente durante la reproducción. Por lo tanto un grupo familiar consta de una hembra adulta con uno o dos cervatillos del año, y los juveniles del año anterior que todavía sobre sus lomos y costados lucen algunas manchas blancas que les sirven como camuflaje imitando el cambiante sol y sombra que se filtra a través de las hojas de los árboles, pinos y arbustos.

Esto sucede cuando los cervatillos se inmovilizan de inmediato para pasar inadvertidos cuando su madre los deja solos en un momento de peligro. El éxito de la estrategia de "ocultarse" depende de la habilidad de la madre para no delatar el sitio donde se encuentran las crías, manteniéndose alerta. En cuanto ve alguno de sus depredadores baja la cola y se pone quieta como una estatua para confundirse con el paisaje y así evitar que la vean, pero si la detecta alguno de ellos como puede ser el puma, coyote, lobo, lince y el oso negro, pega la carrera saltando esplendorosamente, levantando la cola como advertencia de peligro a otros venados de su rebaño, alcanzando una velocidad de 56 kilómetros por hora.

Para muchos pueblos indígenas de México el "venado cola blanca" juega un papel central en sus costumbres tradicionales, siendo también importante en su economía por su carne, el uso de sus pieles para la elaboración de prendas de vestir, y con sus astas, huesos y tendones fabrican implementos de cocina y herramientas de caza.