INSECTO ASESINO

 

Son los insectos ese pequeño mundo que nos rodea, que vive sobre nuestras cabezas y bajo nuestras plantas, en el interior de nuestras habitaciones, bajo el suelo, en el campo, en nuestros jardines y en nuestras huertas. Se encuentran en todos aquellos lugares por donde el hombre pasa y en donde vive orgullosos de ser el rey de la creación sin saber que hay otros seres más pequeños que comparten este reino cuyas actividades aprovechan y de cuya sangre se nutren y a veces ofrecen un campo sorprendente y maravilloso para nuestra observación.

Con buena voluntad, un poco de atención y provistos de un buen equipo fotográfico podemos asomarnos a este mundo maravilloso.

 

Un día me dispuse a buscar insectos en los alrededores de los Canales de Xochimilco. Llegué al filo del medio día y después de caminar largo rato entre lirios, flores y pastos crecidos, de pronto, en medio de arañas, libélulas y abejas localicé, a lo lejos, un llamativo y particular punto rojo. Me fui acercando y descubrí, con gran sorpresa, un insecto de tonos rojizos y negros que se encontraba poniendo sus huevecillos.

 

Se trataba de urna chinche que pertenece a la especie Reduvius Personatus, llamada comúnmente "insecto asesino” fácilmente reconocible por su cabeza estrecha tras sus ojos saltones.

 

Su cuerpo es brillante, de aproximadamente 14 a 18 milímetros de longitud cubierto de vello, con el rostro largo y encorvado. Posee un segmento basal rojizo. En el borde del abdomen presenta una escrotadura y un reticulado negro. Tiene una trompa corta y fuerte que cuelga libremente de su cuerpo, con la que es capaz de chupar la sangre de otros insectos y también la de grandes mamíferos, incluyen­do al hombre.

Este insecto es carnívoro por lo que se alimenta de otros a través de la aspiración de sus jugos internos.

Las largas y delgadas mandíbulas y maxilar han evolucionado cada una de ellas en dos cerdas picadoras y chupadoras. Las puntiagudas cerdas picadoras permiten taladrar la piel de un animal o el tejido de una planta y causar una herida en la que se hunden las cerdas chupadoras. Estas, fuertemente unidas, forman dos estrechos canales; por el superior, se inyecta la saliva en la herida para disolver el tejido animal o vegetal y por el inferior se chupa el líquido resultante junto con la sangre o jugos vegetales.

 

 

Sus alas anteriores están fuertemente quiti­nizadas en la mitad basal, pero en la parte distal, son membranosas, como las alas posteriores. Otra de sus características es el escudete: parte del meso tórax dirigida hacia atrás. El pico se origina siempre en la parte delantera de la cabeza.

 

El insecto asesino produce una secreción de olor característico por medio de glándulas odo­ríferas que el hombre y probable­mente también sus enemigos encuentran de mal olor y de gusto nauseabundo, pero que contra los insectos depredadores parece no ejercer ningún efecto intimidatorio.

 

A esta chinche también se le llama reduvido enmascarado. Lleva este nombre porque su larva tiene la costumbre de cu­brirse de polvo y sustancias aná­logas que quedan prendidas de los pelos pegajosos de su cuerpo, de modo que la chinche parece un trozo de basura que anda.

 

Disfrazada de este modo, se acerca despacio y con movimientos bruscos e intermitentes a sus víctimas, que suelen ser pequeños insectos.

 

Vive en lugares cálidos y soleados generalmente al aire libre, pero se encuentra también con relativa frecuencia en las viviendas, donde caza pequeños. Vive desde finales de mayo hasta septiembre. Tiene la capacidad de volar y lo hace durante el día, siempre y cuando el clima sea favorable.

 

Las larvas de la chinche suelen invernar para poder sobrevivir a las adversidades del tiempo.

 

Las chinches, aunque tan multiformes en aspecto  forman un grupo bien delimitado de insectos: el superorden de los hemípteros o rincotos (Hemiptera, Rhynchota), que se caracteriza por su aparato bucal chupador.

 

Cuando se habla de chinches, la mayoría piensa en un animal de mala fama, por lo que, a causa de mayor higiene y de los insecticidas, apenas hay oportunidad de conocer a este insecto. Una de las familias más importantes de chinches son los reduvidos o "chin­ches asesinas" (Reduviidae) con unas 4000 especies de difusión mundial.

Su talla varía mucho pues junto a especies de sólo unos milímetros de largo, hay otras que tienen más de tres centímetros.